John Dewey (1859-1952) fue un filósofo, psicólogo y pedagogo
estadounidense. Fue un hombre de acción, que aspiraba a la unificación de
pensamiento y acción, de teoría y práctica. Dewey tuvo una gran influencia en
el desarrollo del progresismo pedagógico, desempeñando un papel protagonista
que abarca desde finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Fue el
pedagogo más original, renombrado e influyente de los Estados Unidos y uno de
los educadores más perspicaces y geniales de la época contemporánea, influyendo
en el curso de tres generaciones.
Para John Dewey, su idea básica esencial es que el
conocimiento verdadero es el conocimiento eficaz, aquel que produce resultados
satisfactorios en su interacción con el ambiente. Consideraba al hombre como una parte del mundo
natural, el mundo material es el único ámbito de las actividades humanas. Es un
mundo que tiene que ser dominado y obligado a proporcionar objetos para la
satisfacción de los hombres. Lo que Dewey quiere decir es que el hombre es parte del
mundo y el hombre es el que domina completamente el mundo, trabajando por
encontrar todo lo que necesita para vivir, y para satisfacer todas sus
necesidades.
También nos encontramos que para él todos los seres
humanos aprendemos "haciendo", ya que solo la acción promueve la experiencia y la
educación para él es una continua reconstrucción de la experiencia. Esto podemos ejemplificarlo de la siguiente manera: Si no aprendemos bien matemáticas I, no podremos entender las matemáticas II. Cada experiencia vivida y estudiada nos lleva a otra. No debemos
olvidar que la educación es vital para todos los seres humanos, sin educación
jamás podríamos vivir pues ella nos prepara para el futuro.
Los planteamientos de Dewey encontraron cabida en un país
donde se construía una identidad nacional a partir de otros símbolos e
imágenes, de hecho se estaban constituyendo nuevas normas y expectativas del
“sistema”, nuevas representaciones de lo que era el ciudadano mexicano
producidos por el cambio social.
La teoría pedagógica de Dewey se vincula con la educación en
México por su carácter de planteamiento surgido en el siglo XX, por su sentido
democrático liberal, por su origen filosófico, sus tintes sociológicos y
culturalistas; no eran solo un método para la escuela y no importaba si se
instalaba tal cual en México, de hecho contribuyó a la construcción de nuevas
representaciones o a darle otro sentido a las ya existentes, por tanto
participó en la articulación de nuevos símbolos e imágenes.